Donkey Kong Country Returns

Donkey Kong Country Returns

Después de 14 años del último DKC para Super Nintendo, Retro Studios (Metroid Prime) se vistió de magia y de talento para ocuparse del renacer de un mito, calzándose con zapatos de responsabilidad y arrojo para revivir una franquicia que cuenta con todos sus títulos por legendarios, llevando hasta Wii un prodigio jugable que además de ser un juego de su tiempo, es un todo un homenaje a los orígenes y la pureza de la jugabilidad bidimensional del videojuego. Si existe alguien ducho en plataformas 2D es Nintendo, y su buen hacer durante tanto tiempo, su necesidad de volver a encontrarse a sí misma y la de Wii de acoger verdaderos juegazos, le volvió a dar un impresionante resultado. Donkey Kong Country Returns trae de vuelta una época que parece muy remota pero que al jugar no da la impresión de que haya pasado tanto…

¡¡Dame mis plátanos!!

La historia es la siguiente: los Tikis son seres con extraños poderes mágicos que controlan a los animalillos de la isla de Donkey Kong. Los enemigos no son los mismos que en la trilogía de Super Nintendo, pero son igual de malos y han robado todas las reservas de plátanos… trama bananera que, si no hubiera sido tan floja, hubiera sido menos buena.

Donkey Kong Country Returns

Donkey Kong Country Returns cuenta con un apartado visual deslumbrante. Las animaciones del mono son simplemente soberbias, pero comparten protagonismo con el sensacional trabajo artístico que el juego de Retro Studios lleva detrás. Una variedad de enemigos y localizaciones que además de dar una diversidad real de ambientaciones y opciones de juego, sabe mantener su identidad. Junglas, playas, cavernas, ruinas, fábricas, bosques, acantilados, volcanes o templos… todos y cada uno de los escenarios cuenta con un diseño espectacular. El nivel auditivo de Donkey Kong Country Returns no mantiene el de su homólogo visual. Los más de 30 temas del título son de calidad demasiado irregular, sin embargo, es imposible separar la nostálgica sensación de reiteración de sonidos y melodías por mil muertes como cuando el movimiento en los videojuegos era forzosamente bidimensional.

Partes inactivas o decorativas e interactuables del escenario se mezclan de manera muy efectiva en lo visual y muy práctica en lo jugable. Estos matices enriquecen con genialidad una jugabilidad que se puede antojar plana como sus dos dimensiones para los menos listos, pero Retro Studios consigue que su creación no deje de generar altísimos niveles de desafío y jugabilidad, señas de identidad del videojuego como obra y que Donkey Kong Country Returns no pierde (salvo por lo que se refiere al Wiimote) ni por un instante jamás.

Jugabilidad quirúrgica

Tomar el control del simio es simplemente fabuloso. La precisión del manejo del gorila alcanza niveles casi quirúrgicos, salvo por los movimientos que se destinan a justificar el Wiimote. Para sortear las más ingeniosas trampas, mecanismos, plataformas, lianas, estructuras móviles y demás utensilios que el género haya visto nunca dentro de sí mismo, el mono de corbata puede correr, saltar, hacerse temporalmente invencible, rodar, golpear el suelo, trepar por ellos, coger y lanzar plátanos y barriles… Donkey es un mono altamente versátil.

Donkey Kong Country Returns

Donkey Kong Country Returns representa un verdadero desafío si se quiere completar. Y no nos referimos a extras y secretos (inmensos también), sino simplemente en llegar al final. Los checkpoints ayudan a nivelar una curva de dificultad ajustadísima, pues en los últimos mundos y con la imposición de cumplir determinados requisitos en el último en concreto, se dispara (aunque jamás sobrepasa el límite de lo razonable).

El cooperativo se podía haber mejorado, dándole más peso jugable a la cooperación…  Diddy regala la opción del jet pack para planear, pero no se puede alternar el control de los dos simios si se juega en solitario.

Donkey Kong Country Returns

Los recursos de cada escenario para poner a prueba las habilidades del primate para superarlos son tan ingeniosos como distintos, y propone alternativas jugables al esquema habitual de juego como fases en barril-cohete, huidas, zonas a lomos del rinoceronte, vagonetas, las míticas fases de bonus y tiendas, y por supuesto los jefes. Ocho mundos (y uno oculto al que se accede recogiendo todos los orbes) y más de 60 fases para un juego largo y lleno de intensidad que además es bestialmente rejugable. Recoger todas las letras (obligado en el mundo 7 para acceder al mundo final), piezas de puzle, todas las llaves, orbes, monedas, desvelar cada uno de sus secretos, el cooperativo…

Conclusión

Donkey Kong Country Returns recurre a lo que maneja cómo nadie para lograr lo que pocos han hecho… poner un juego de dos dimensiones al nivel de los mejores en versión tridimensional. Instintos animales jugables casi primarios que no pueden encajar mejor en un sistema de juego primario, pero que ni por un sólo segundo deja de proporcionar jugabilidad en niveles superlativos de calidad y de cantidad. De control y diseño conceptual de maestro, y de manera de ilustrarlo de artista, Donkey Kong Country Returns mete el triple bongo para marcar un ritmo animal de juego en un desafío, en algunos tramos más que salvaje, pero que acaba siendo brutalmente domesticable.

NOTA: Artículo realizado por VOYEVODUS.


Lo bueno:

  • En gráficos, de lo mejor para Wii.
  • Muy rejugable gracias a la cantidad de coleccionables que hay.
  • Tiene una curva de dificultad ajustadísima.

Lo malo:

  • Los últimos niveles pueden llegar a ser bastante frustrantes.
  • La música, aunque buena, no tiene el mismo nivel que el resto de apartados.
  • La versión de Nintendo 3DS, aunque tiene extras, lógicamente tiene menor resolución y texturas.

Nota: 9


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